Claves que debes
tener en cuenta
para montar un negocio

Por Javier Díaz

Un sinfín de circunstancias laborales y personales puede llegar a convencer a cualquier persona de que la mejor opción es abrir un negocio propio, e iniciar un reto en el que es posible encontrar un buen futuro económico y grandes satisfacciones, pero también dificultades y dudas. Para que la idea original no se quede a mitad de ese camino y pueda ser puesta en práctica con éxito, hay claves que suelen repetirse en la fórmula para hacer prosperar un negocio. Estas son algunas de las que recomiendan profesionales de La Piemontesa, LaWash y Dental Company, de sectores tan variados como la restauración, la limpieza o la salud bucodental.

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El arranque económico: ser realista

Los inicios siempre son difíciles, pero en los primeros momentos de una empresa el apartado económico es especialmente complejo. Es importante tener claro cuánto capital se puede y se debe invertir originalmente, y esbozar un escenario realista de la rentabilidad que se alcanzará en los primeros años y el tiempo en que se podrá recuperar lo invertido. Además, es clave contar con cierto margen. Un mal cálculo puede hacer que los imprevistos hagan inviable la continuidad del negocio.

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Experiencia en el sector

Para introducirse en un mercado es necesario conocerlo, y asumir las características y exigencias del mismo. Tener una idea es la base para cualquier emprendimiento, pero es complicado que llegue a buen puerto sin los recursos propios de la experiencia y unos procedimientos realmente profesionales. Y esto aplica especialmente en el caso de sectores en auge que se ponen rápidamente de moda, en los que la tasa de fracasos es elevada.

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Conocer al cliente

Un buen reconocimiento de las necesidades y las particularidades de los clientes, tanto de los potenciales como de los que hay que lograr fidelizar, es lo que asegura una evolución próspera de la empresa. Es un aspecto que hay que valorar en cada una de las decisiones a tomar, como la ubicación de los locales, la posición en el binomio precio-calidad, saber el trato que encontrará el agrado de los consumidores…

Por todo ello, no son pocos los que deciden contar con el respaldo de una organización ya asentada, como son las franquicias, y montar su propio negocio sobre unas bases más firmes que las de empezar de cero. A continuación, vemos tres compañías de este tipo que se encuentran en alza en España, con una fórmula que se ha demostrado exitosa y que da respuesta a la incertidumbre de los puntos mencionados arriba.

Dental Company

Nació en 2009 en La Algaba (Sevilla), como una clínica dental que contaba con cinco empleados. Después de una década en la que han crecido año a año, incluso en los peores de la crisis económica, en la actualidad tiene casi 100 clínicas y 200 empleados, sin contar con el personal de las clínicas franquiciadas, y se ha situado entre las tres principales empresas del sector dental. Estos números han sido el resultado de una expansión progresiva que comenzó en el área occidental de Andalucía y ha alcanzado buena parte del territorio nacional.

Aunque trabaja en grandes capitales de provincia, Dental Company se especializó en poblaciones de entre 15.000 y 30.000 habitantes, cubriendo todos los tratamientos odontológicos posibles para que el paciente no tenga que salir de su localidad. Esta estrategia surgió de la observación de que en España hay 22.000 clínicas, pero la mayoría de ellas se concentran en ciudades grandes y no en poblaciones de rango medio. En Dental Company creen que aún sigue habiendo muchas localidades donde el sector puede expandirse.

De las cerca de 100 clínicas operativas, aproximadamente el 60% son franquiciadas y el 40% propias. Los franquiciados cuentan en todo momento con la ayuda desde la sede central, que mediante varios departamentos se encarga de cualquier gestión, desde las obras hasta la gestión de recursos humanos o el marketing. De hecho, no es necesario que el franquiciado pertenezca al sector, basta con que comparta los valores de la compañía. Y es que con un porcentaje de referidos que ronda el 50% de las primeras visitas, es fundamental la satisfacción del paciente, considerándolo como tal y no como un cliente.

La Wash

En 2011, La Wash abrió su primera lavandería autoservicio siendo una microempresa con apenas dos trabajadores. Al año siguiente ya disponían de cuatro locales propios, y con el convencimiento de que era un modelo de negocio de éxito, la marca se estableció como franquicia. En adelante, creció exponencialmente hasta alcanzar seis millones de facturación provenientes de sus 340 centros, en España y Portugal. Hace un año y medio fue adquirida por el grupo internacional Photo-Me, con más de 3.000 lavanderías, lo que otorgó mucha más capacidad financiera y de desarrollo.

La Wash dispone de dos tipos de negocio, los locales comerciales, de los que ya operan 220, y lavanderías modulares, que se colocan exteriores, en sitios como gasolineras o centros comerciales, con 120 actualmente en servicio. Ambos funcionan sin ningún empleado fijo, y ofrecen una alta rentabilidad con una inversión relativamente baja, una de las principales ventajas de un sector que se está consolidando en todo el mundo. La inversión mínima para montar una lavandería modular puede partir de unos 40.000 euros.

Aproximadamente, el 40% de los centros son propios y el resto, franquiciados. Desde La Wash proporcionan a los asociados todos los servicios necesarios, como la distribución de los productos, el mantenimiento… De hecho, sus locales pueden llegar a funcionar como una inversión financiera, sin necesidad de que el propietario intervenga en ellos, aunque también existe la posibilidad de una gestión mayor ahorrando costes.

La ubicación de los locales es la clave para el éxito, y en este punto La Wash ofrece su apoyo con una herramienta de geolocalización que, utilizando la última tecnología, analiza estadísticas como el perfil de la población o el número de comercios similares para dar con el lugar óptimo.

La Piemontesa

Después de contribuir de manera decisiva al despegue de la gastronomía italiana en España con la creación de La Tagliatella, Juan Manuel Chacón vendió esa marca en 2006. En 2012, con toda la experiencia acumulada en un sector que cada vez era más popular en España, fundó La Piemontesa, que comenzó su andadura con cinco restaurantes y ya posee 24, con unos 20 empleados en cada uno de ellos, además de la cocina central, que distribuye directamente a los locales un producto exclusivo.

La idea en la que se ha sostenido La Piemontesa es la de dejar atrás la concepción de la comida italiana como rápida y barata, para ofrecer una alta calidad y mantener unos precios aún asequibles. En esta receta, ha sido muy importante la sede central, que funciona como fábrica y central de compras para los restaurantes, que se extienden por diez provincias del país. Así, al gestionar todo el proceso de producción, se asegura tanto la máxima calidad como el control de los precios, dos aspectos para los que se ha invertido especialmente en tecnología. Además, la sede también funciona como cocina escuela.

De los 24 restaurantes operativos hoy, 18 son franquiciados y 6 directos. Para todos ellos hay un estudio previo, que incluye aspectos como la elección del local en una zona que garantice un movimiento constante, crear en él un espacio acogedor, una de las señas de identidad de la marca, y las particularidades de cada zona, que hacen que por ejemplo en algunas regiones se admitan más tiempos de espera que en otras. El equipo de La Piemontesa asesora y da soporte, desde su experiencia y conocimiento del sector, acerca de todo el proceso.