Vías de Expresión

Cultura a un tren de distancia:
visitamos la 45 edición de la Feria de Artesanía de Castilla-La Mancha

Texto: María Sanz | 22·octubre·2026
Un recorrido entre puestos de tradición, diseño contemporáneo, gastronomía y música en directo en el parque de la Vega de Toledo, al que es posible trasladarse cómodamente en poco más de media hora desde Madrid gracias a la alta velocidad de Renfe.

Farcama es la Feria de Artesanía de Castilla-La Mancha, una de las más importantes de España y un referente a nivel internacional. Celebrada en Toledo, en el parque de la Vega, la de este 2026 era su edición número 45. Un hito que ni vecinos de la ciudad ni visitantes quisieron perderse. Y es que la afluencia de público ha sido notable, no solo motivada por el buen tiempo, sino también por el festivo del 12 de octubre y por la facilidad de conexión que permite Renfe entre Madrid y Toledo.

Se necesita poco más de media hora (34 minutos para ser exactos) para cubrir los kilómetros que separan la estación Madrid-Puerta De Atocha-Almudena Grandes de la de Toledo. Un trayecto que recorren los trenes Renfe Avant y que cada año realizan >más de dos millones de viajerosRenfe incrementó en 440 el número de plazas diarias, lo que supone unas 116.000 plazas más al año, para responder a la demanda en horas punta) como turistas.

Rapidez y comodidad son las dos razones que más se repiten entre los viajeros cuando se les pregunta. Es lo que nos contaba Alejandra Santana que, llegada desde Argentina, aprovechó su estancia en España para visitar Toledo. “Desde que arrancamos este viaje, el tren nos mostró una forma de llegar a todos lados que es mucho más rápida, eficiente”.

Una opinión muy parecida compartió con nosotros Xiadani Guzmán, a quien nos encontramos paseando por Farcama. “Lo que me gusta de viajar en tren es la eficiencia, los tiempos, la comodidad de tener snacks, baño, vistas bonitas y hacer recorridos largos en muy poco tiempo”.

Xiadani estaba visitando Toledo cuando se encontró con carteles de Farcama. La curiosidad la llevó a visitar la feria. Normal, no todos los días se dan cita en un mismo espacio 156 expositores que desplegaron ante quienes pasamos por allí sus piezas de artesanía: exclusivas, hechas con cariño y respetando la tradición.

Artesanos llegados desde Castilla-La Mancha, otros puntos de España y también desde distintos países compartieron en sus stands, en talleres o en coloquios su saber hacer.

En “Farcama no puede faltar la artesanía tradicional porque Castilla-La Mancha es conocida internacionalmente por el damasquinado de Toledo, las cerámicas de Talavera y Puente, que han sido declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco; los encajes de Almagro, la marroquinería de los Montes de Toledo, el mueble de Sonseca, las navajas de Albacete”, nos contaba Roberto Perea, presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Artesanos de Castilla-La Mancha (FRACAMAN), cuando le preguntamos sobre los imprescindibles de la feria.

Después de pasar todo el día andando por la ciudad es muy práctico: llegas al tren, puedes descansar y rápidamente estás de vuelta en casa

Marcella Martha
Viajera y visitante de Farcama

No faltó tampoco mención al auge que han notado en los últimos años en los productos relacionados con la moda: bolsos, cinturones, carteras, pañuelos, joyería… “Esto viene dado por la cantidad de artesanos jóvenes que se van incorporando al sector (…) Muy preparados, con mucho diseño, que se fijan mucho en las tendencias de moda y que lo traen y lo plasman en sus propios productos”, nos explicaba Roberto.

Durante seis días, entre el 7 y el 12 de octubre, Farcama se ha convertido en punto de encuentro gustosamente obligatorio para los amantes de la artesanía. No han faltado propuestas gastro en su zona de foodtrucks ni un toque musical que llegó de la mano de Farcama Suena y los conciertos que programó. A saber: Vermú, Ultraligera y Siloé.

El colofón a una escapada cuya vuelta parece que cuesta menos si se realiza en tren porque, como nos explica Marcella Martha, otra viajera de visita en Toledo, “después de pasar todo el día andando por la ciudad es muy práctico: llegas al tren, puedes sentarte, descansar (…) y rápidamente estás de vuelta en casa”.