Lo de Nerea Sanz con la aviación fue terapia de choque. Le inquietaba volar y decidió que la mejor forma de perder ese miedo era entender cómo funcionaban los aviones. Dicho y hecho. Se formó como técnico de mantenimiento aviónico en el IES Barajas y hoy es una de los 130 alumnos de formación profesional que hacen sus prácticas en Iberia Mantenimiento.
“Estudié bachillerato y pensé en meterme a la carrera de aeronáutica, pero busqué más opciones y vi un grado de tres años. Estuve leyendo las asignaturas y se parecían mucho a la carrera, pero además vi prácticas de mantenimiento. Y dije, guau, esto tiene que ser tocar el avión. Y a mí, lo que me apetecía era eso: mancharme, aprender sobre cables y arreglarlo”, cuenta Nerea en La Muñoza, el espacio donde Iberia realiza las labores de mantenimiento y reparación de los aviones y donde ella está desarrollando sus prácticas.
Lidia García también optó por formarse en aviónica. Inicialmente, tenía otros planes vitales, pero una lesión la obligó a desviarse de ese camino. “Ha sido descubrir un mundo completamente nuevo, precioso, me encanta y no lo cambiaría ya por nada honestamente”.
Un grupo de alumnos de formación profesional en sus prácticas en Iberia Mantenimiento
El no conocer el universo de la aviación no la echó para atrás a la hora de escoger el grado de formación profesional. “Al tener gente que realmente se apasionaba por lo que estaba transmitiendo y sabía cómo transmitirlo, fue bastante sencillo porque nos animaban a preguntar todas las dudas que tuviésemos y eso siempre ha ayudado mucho y ha generado un muy buen ambiente para poder empezar de cero”.
Nerea y Lidia tienen 20 años, mucha curiosidad y ganas de aprender. A todo lo vivido durante los meses que ya llevan de prácticas solo le piden una cosa más: llegar a formar parte de ese 60% de alumnos que acaban incorporándose a la plantilla de Iberia Mantenimiento.
Iberia lleva desde 2018 trabajando con la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid y con los centros educativos para que los alumnos puedan desarrollar prácticas en la empresa. Desde entonces, más de 600 estudiantes han participado en los programas de prácticas de la compañía.
Los 130 alumnos que han llegado este 2025 suponen más del doble del volumen de estudiantes con el que suele trabajar Iberia Mantenimiento y, con ello, el de tutores. La apuesta por la juventud y su talento no es casual. Y es que, la demanda de estos perfiles técnicos especializados no para de crecer.
Según la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), en los próximos diez años se necesitarán más de 400.000 técnicos a nivel mundial, de los cuales 75.000 se incorporarán a la aviación comercial y 10.000 a la privada en Europa. En el caso de Iberia, de las 10.000 personas que integran su plantilla, más de 2.500 son técnicos de mantenimiento.
Alumnos del FP Dual de Mantenimiento Aeromecánico
Uno de ellos es Mario Pérez, quien a principios de este año se encontraba en la misma situación que Nerea y Lidia: esperando ser parte de ese 60% de alumnos que pudiera quedarse, y así fue. Estudió el Grado Superior de Mantenimiento Aeromecánico y terminó sus seis meses de prácticas en marzo.
“De las prácticas me llevo la posibilidad que te dan de aprender un oficio que acaba siendo parte de tu vida. Yo antes no tenía ni idea y ahora me encantan los aviones. Entonces te llevas un hobby, por así decirlo, y también la satisfacción de tener un desarrollo laboral que sientes que es útil para el resto”, apunta Mario.
“Y si te gusta la mecánica, es impresionante. Es algo que está en constante desarrollo y no vas a parar nunca de aprender ni de estudiar. Requiere mucho nivel técnico”, explica Mario, quien considera que en España la Formación Profesional todavía sigue teniendo ese estigma de salida para quien no vale para la universidad. “Para mí, es totalmente lo contrario. Ahora mismo, tienes mucha más salida laboral con la formación profesional”.
Hoy, con 22 años, Mario ha conseguido formar parte del personal contratado de Iberia Mantenimiento. “A los compañeros en prácticas que están en mi sección, les he dicho que lo que tienes que mostrar es que tienes ganas de trabajar, de aprender. Si ven que pones de tu parte y que tienes ganas de estar dentro de la empresa, acabas dentro”.
Ganas de trabajar y de aprender, sumadas a iniciativa, curiosidad y a preguntar todo lo que puedan para no quedarse con dudas fueron algunas de las recomendaciones que se escucharon durante el acto de bienvenida a esta promoción de alumnos en el que participaron Saúl Martín, director de Mantenimiento en Línea de Iberia; Natalia Martínez, directora de Mantenimiento de Aviones de Iberia Mantenimiento; y María Bello, directora de Personas y Diversidad de Iberia.
Los tres directivos destacaron la oportunidad que supone vivir unas prácticas en un espacio como La Muñoza y, sobre todo, pusieron en valor una cultura empresarial que apuesta por la seguridad, el rigor en los procesos, la puntualidad y el fomento del talento joven.
Una alumna de formación profesional en sus prácticas en Iberia Mantenimiento
“Necesitamos nuevas generaciones que nos aporten valor añadido. Estamos ahora mismo aplicando tecnologías que hace unos años eran impensables, desde inspecciones con modelos 3D, procesos más digitales y todo un tipo de tecnologías en las que vosotros seguro que podréis ayudar”, explicaba Martínez.
Por su parte, Bello aseguraba que “la idea es seguir trabajando con vosotros, que vosotros aprendáis con nosotros, que sepáis que sois un colectivo, que sois el 25% de la familia de Iberia. Cuando veáis un avión despegar o aterrizar, tenéis que ser conscientes de que para que un avión salga en hora somos importantes todos”.
Cuenta Saúl Martín que solo hay una industria más reglada que la aeronáutica: la nuclear. Por eso, la seguridad en La Muñoza es vital y hasta la formación y los pasos que estos alumnos irán dando durante sus prácticas están estipulados con la autoridad civil.
De ahí, que durante el acto de bienvenida se subrayara lo imprescindible que resulta la seguridad en este contexto y que, durante el período de prácticas, además de enseñarles un oficio, a los alumnos se les enseñe la importancia de esa seguridad, así como la de respetar los valores de la compañía.
“Trabajamos con cuatro pilares básicos: seguridad, puntualidad, control de costes e innovación. Es un círculo virtuoso porque si hago las cosas seguras, de acuerdo al manual, cuidando de mí, cuidando del avión, acabaré haciéndolas a tiempo. Si soy capaz de hacerlas a tiempo, las voy a hacer al menor coste posible y ese menor coste me va a permitir tener ingresos para poder seguir innovando”, explicaba Saúl.
Taller de Motores de Iberia Mantenimiento de Iberia
En ello están Nerea y Lidia actualmente. La primera asegura que está aprendiendo a manejar mucho la herramienta, a saber dónde están los fallos y a leer los manuales para aprender a arreglarlos. “El equipo es maravilloso, te ayudan en todo. Si tienes cualquier duda, te dicen que mejor que la tengas y lo digas para resolverla. Esa confianza se crea gracias a ellos”.
Lidia coincide en que una de las cosas que se lleva de estas prácticas es la gente. “Cualquier duda, cualquier inquietud, ya fuese profesional o personal, han sabido guiarnos y estar con nosotros en cada momento. Y, sobre todo, me llevo el haber podido estar con todos estos aviones”.
Para Martín, en todo este proceso será la actitud que muestren los estudiantes la que tenga un papel determinante para decidir quién sigue y quién no. “La actitud multiplica. A mí me importa ver cómo se desarrollan, que tienen curiosidad y que quieren seguir progresando. Para mí, ese es el perfil que tiene más posibilidades de quedarse”.