Redacción: Elena Horrillo · Realización/grabación: Carmen Carrasco y Ángela Jiménez
4·noviembre·2026
La primera vez que Asier Rojo, usuario de la Fundación Lesionado Medular, vio un entrenamiento de rugby en silla de ruedas alucinó. Quería verlo en directo, no en vídeos de Youtube, y le gustó tanto que decidió mudarse a Madrid desde su Aguilar de Campoo (Palencia) natal. De eso hace ya más de cinco años y ahora Rojo juega junto a su equipo, Los Toros FLM, en la liga regular, de la que han llegado a quedar terceros y subcampeones en el Campeonato por Comunidades Autónomas.
“El equipo es de diez, tanto entrenador como equipo técnico, como los compañeros. Siempre están ahí arropando, cuidando unos de otros. Aparte, luego lo que conlleva este deporte. Para mí no es únicamente ocio, es ocio rehabilitador”, explica Rojo, que vive en la Fundación Lesionado Medular, donde cuenta con rehabilitación, fisio y terapia ocupacional, entre otras actividades. Como explica Rojo, el rugby en silla de ruedas se juega en un campo de baloncesto con un balón de voleibol y en equipos de cuatro contra cuatro. Los jugadores son o personas tetrapléjicas o con afectación en tres de los cuatro miembros y deben pasar por la línea de gol con el balón controlado encima de cada uno.
“Actualmente, son ocho los equipos que hay repartidos por toda España. Se hacen concentraciones de fines de semana para que al final, ya que nos desplazamos, juguemos lo máximo posible”, explica Rojo. El objetivo, como no, es quedar primeros en la liga de este año.
Parte del equipo es también Alberto García, empleado y voluntario de CaixaBank, que cada miércoles se une a los entrenamientos dando apoyo logístico y, a veces incluso, entrenando con ellos. “Ayudo a sacar todas las sillas de la furgoneta, las montamos, pasamos a los deportistas de una silla a otra. Toda esa labor sin dos personas es imposible realizarla. También les encintamos en las sillas porque es un deporte de riesgo en el que pueden volcar y tienen que ir sujetos a la silla”, señala García, que, entre risas, también se reconoce como un gran experto en pinchazos.
“La relación con Alberto es muy bonita. Que nos ayude a ponernos los guantes y las protecciones para nosotros es fundamental. Luego encima te viene un Alberto, una persona así de maja, de divertida y de comprometida”, reconoce Rojo. Este voluntario, coordinador de Deportes en Madrid de Voluntariado CaixaBank, participó el año pasado en El proyecto de Todos, un programa de la entidad financiera que da visibilidad y apoya con ayudas económicas a las actividades de voluntariado en las que colaboran los empleados. Ellos presentan su labor con una entidad social, muchas veces de barrio, y sus compañeros votan, además, a quien le dan una ayuda económica extra. “El año pasado presentamos el proyecto de rugby en silla de ruedas y tuvimos la suerte de ser uno de los ganadores y recibimos esa ayuda económica que nos ha venido muy bien”, señala García.
Y es que no hay duda de que este deporte tiene un alto coste económico debido a las sillas adaptadas y a los materiales pero, sobre todo, es una actividad que va mucho más allá del deporte. Tanto para García, que reconoce que acudir cada semana tiene muy poco de obligación y mucho de diversión, como para Rojo. “Para mí el rugby, aparte de ser un deporte, de ser un ocio, de ser una rehabilitación, es estar con amigos, con gente. Es ese buen rollo que hay dentro del equipo, al final, lo definiría con la palabra vida, es lo que da este deporte para mí”, sentencia Rojo.