En un año en el que las tensiones geopolíticas se han intensificado, las guerras comerciales han marcado agendas y la incertidumbre global parece instalada como telón de fondo permanente, BBVA consigue cerrar 2025 con un balance muy positivo: creciendo con fuerza, ganando terreno y consolidando su posición en todos los mercados en los que opera. Carlos Torres Vila, presidente del banco, lo resume así: “Ha sido un año magnífico que coloca a BBVA en nuestro mejor momento”.
Los números hablan por sí solos: en España, el crecimiento de la actividad hasta el mes de septiembre roza el 8%, una cifra que no se registraba desde hace casi dos décadas. En México, uno de los motores históricos del grupo, el avance supera el 10%, manteniendo un ritmo que parece inquebrantable. El banco ha incorporado más de 11 millones de nuevos clientes en un solo ejercicio, construyendo una base sólida para el crecimiento futuro. La rentabilidad se sostuvo cerca del 20%, la eficiencia siguió mejorando y la capitalización bursátil alcanzó un récord histórico de 115.000 millones de euros a cierre de año. El retorno total para los accionistas —incluyendo la evolución de la acción y los dividendos— fue del 124%, un dato que ilustra el valor generado en un año complejo.
Detrás de los 23.500 millones de euros de financiación de iniciativas en el ámbito social en los primeros nueve meses del año, se encuentran la construcción de hospitales y escuelas, entre otros proyectos. Además, el banco concedió hipotecas a 110.000 familias para financiar su vivienda, 750.000 créditos a pymes y autónomos para expandirse, y financiación a 73.000 empresas, y un equipo humano que ha sabido traducir estrategia en ejecución diaria.
Enfocados ya en 2026, las perspectivas son positivas en todos los mercados, aunque el contexto macro siga siendo desafiante. En España, BBVA confía en superar a la competencia, sobre todo en los segmentos más rentables: financiación al consumo y crédito a empresas. En Europa, la apuesta por el modelo digital puro en Italia y Alemania continúa ganando tracción: clientes que valoran la simplicidad, la rapidez y la disponibilidad 24/7.
México sigue siendo un mercado de gran dinamismo estructural, con un crédito que crecerá por encima del PIB gracias a niveles aún bajos de bancarización y a una economía resiliente. Turquía, por su parte, avanza hacia una normalización macroeconómica que permitirá una contribución creciente a los resultados del grupo. Finalmente, en América del Sur, la combinación de demografía joven y procesos de inclusión financiera abre un horizonte de oportunidades que BBVA está posicionado para capturar.
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Este crecimiento se impulsará a través de dos grandes palancas: la primera es la financiación sostenible en la que el ciclo de inversión en transición energética es, en palabras de Torres Vila, imparable. BBVA se ha comprometido a canalizar 700.000 millones de euros en financiación sostenible entre 2025 y 2029, una cifra ambiciosa que refleja una visión estratégica de negocio. La segunda palanca es el segmento de empresas, donde el banco ofrece una propuesta integral: asesoría especializada, soluciones globales y un impulso notable en banca de inversión, área en la que ya se registra un crecimiento muy significativo.
En paralelo, la inteligencia artificial representa la transformación más profunda que afronta el sector. BBVA —que en su día lideró la transición hacia la banca digital y móvil— aspira ahora a encabezar la era de la IA en la banca. Para ello ha definido una hoja de ruta ambiciosa con ocho iniciativas que conectan toda la organización. Entre ellas destacan Blue, un asistente virtual personalizado disponible las 24 horas para cada cliente; el banquero IA, que apoya a los gestores en tareas internas y de relación con el cliente; aplicaciones de IA en gestión de riesgos para decisiones más rápidas y precisas; y Alter Ego, un asistente inteligente que acompaña a cada empleado en su día a día laboral.
La alianza estratégica firmada con OpenAI a finales de 2025 ha supuesto un acelerador clave para este despliegue. Pero el verdadero valor no reside en la tecnología por sí misma, sino en lo que permite: como explica el presidente, “se trata de liberar tiempo para dedicarlo a lo más importante: estar cerca de nuestros clientes y ofrecerles un mejor servicio”. La IA no sustituye la relación humana: la potencia. Libera a los equipos de tareas repetitivas para que puedan invertir más horas en escuchar necesidades reales, asesorar con profundidad, y acompañar proyectos vitales de forma cercana y empática. Es un enfoque que humaniza la innovación.
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Esa misma lógica de cercanía es la que define la diferenciación en un sector cada vez más saturado. Donde neobancos irrumpen con propuestas ágiles y precios agresivos, BBVA responde con una perspectiva radical: no solo pensar en el cliente, sino pensar como cada cliente. Su propósito —Acompañar tu voluntad de llegar más lejos— captura esa ambición de fondo y se traduce en excelencia en cada interacción (sea en app, en oficina, por teléfono o chat), y en una oferta híper personalizada que anticipa necesidades y ayuda a progresar: desde un préstamo que llega en el momento justo hasta consejos financieros que se adaptan a la etapa vital de cada persona. Es decir, se innova para mejorar la vida de las personas.
En el plano de la creación de valor y remuneración al accionista, el compromiso es igual de claro y disciplinado. BBVA prevé generar 49.000 millones de euros de capital de máxima calidad (CET1) entre 2025 y 2028. De esa cantidad, 13.000 millones se destinarán a financiar el crecimiento orgánico en sus mercados clave; los 36.000 millones restantes irán a remunerar a los accionistas, devolviendo todo el capital excedentario por encima del 12%. Ya en 2025 se dio un paso importante: el dividendo a cuenta más alto de la historia (1.800 millones de euros, 32 céntimos por acción), una recompra concluida de 1.000 millones y un programa extraordinario de recompra de acciones por 4.000 millones, actualmente en ejecución.
Tras un año intenso y lleno de retos superados, Carlos Torres Vila pone el acento en lo esencial: “Todo esto ha sido posible gracias a las personas de BBVA, a su talento y a su compromiso”. Mirando hacia 2026, el banco avanza con un propósito definido, un plan estratégico sólido y un equipo extraordinario. “Continuaremos avanzando a pasos de gigante, innovando y mejorando la vida de las personas”.
En un mundo donde la incertidumbre parece la norma, hay entidades que se limitan a resistir y otras que eligen anticipar, crecer y, sobre todo, estar más cerca de quienes confían en ellas. BBVA opta por este segundo camino: acompañar de verdad, con una tecnología que libera tiempo para lo humano, con la sostenibilidad como horizonte colectivo, con cada cliente como verdadero protagonista. Porque llegar más lejos no es solo una cifra en un balance. Es una voluntad compartida, día a día, persona a persona.
Carlos Torres Vila. Presidente del BBVA.